• Reflexión: ‘Los amantes pasajeros’

    Domingo, 17 Marzo 2013 0

    El Almodóvar más desafinado, no termina de encontrar el punto a esta comedia, ligera, imposible, incapaz de ofrecer algo realmente nuevo. No deja de ser un batiburrillo de sus primeras películas, en ocasiones ridículo, y me asalta una duda, o ese humor forma parte del pasado, como Ozores, Pajares y Esteso, o es que el gran Almodóvar ya no es el que era.

    Pero no todo es culpa del director. Los actores no conectan con sus personajes. Los latiguillos se tornan postizos, los textos cuesta arriba. Ay, Loles, ay, Carmen, cómo se os echa de menos.

    En definitiva: no es divertida. No es entretenida. No es emocionante. No hay magia.

    Dicho.

    -Roque

  • Reflexión: ‘The artist’

    Martes, 3 Enero 2012 0

    No quedan muchos días de fiestas, así que no hay tiempo que perder: os recomiendo encarecidamente que vayáis a ver The artist.

    Es una de las películas más sorprendentes del año pasado. En primer lugar, llamará la atención el hecho de que es muda, que no es poco. Glorioso blanco y negro. Y que aplicando una forma de hacer cine, que lleva 80 años considerándose como pasada de moda, consigue narrar una historia cargada de sensibilidad y preparada para los ojos del siglo XXI. Extrañamente maravillosa. Y viene a demostrar que algo se perdió con la llegada del cine sonoro, que de algún modo hemos olvidado a leer las imágenes por sí mismas.

    Sí, es muda. Pero no es un mero truco para llamar la atención de una audiencia exhausta de tecnologías aplicadas, altas definiciones y experiencias al límite. Es muda porque no podría ser de otro modo.

    La partitura musical Ludovic Bource, es una delicia.

    Pero lo mejor, él. Jean Dujardin. Su sonrisa atemporal. Nadie lo hubiese hecho mejor.

    No hay tiempo que perder: corred a ver The artist. En una pequeña joya que no os debéis perder.

  • Reflexión: ‘Primos’

    Viernes, 4 Febrero 2011 0

    Ayer asistí al estreno de Primos de Daniel Sánchez Arévalo, una premiere por todo lo alto, a tres salas, de las de Kinépolis, ni más ni menos. Allí estaban todos: el equipo al completo, la crème de la crème del cine patrio, la ministra y el genial Pepe Ocio. Eso no se ve todos los días.

    También fue fantástico reencontrar a parte de mis compañeros en la ya, gracias a Dios, extinta, Ana y los 7. Aquel fue mi primer trabajo en la gran ciudad. Entré como meritorio, a conducir y a llevar a actores a su casa. Cuando eres meritorio, todo el mundo es tu jefe. Yo tuve la suerte de que mi jefa suprema fuese Alicia Yubero, la directora de producción de la mencionada serie y de la película Primos. Siempre me alegra ver a Alicia, para mí siempre ha sido un modelo a seguir. Desde aquí le mando un beso enorme. Te llamo la semana que viene.

    También pude ver en los créditos a otros conocidos como Nacho Lozano o Nerea Orce, jefes míos antaño, y que siguen dando caña, haciendo buen, buen cine.

    Y es que Primos es una de esas comedias románticas refrescantes, sencillas y amables, como hace tiempo que no se prodigan por las salas. Le auguro buena trayectoria en taquilla. Gustará, porque los actores están fantásticos, porque la película no decae y porque el sabor de boca que deja invita a sugerirla al salir del cine.

    Quim Guitérrez, Raúl Arévalo y Adrián Lastra están fantásticos, puede que en algún momento excesivos, pero perdonable. Igualmente maravilloso el respaldo de secundarios, niño incluído. Por cierto, brillante el niño, Marcos Ruiz. Y brillante Clara Lago.

    Mención especial para la fotografía: Juan Carlos Gómez. Bravo. Qué azules y verdes.

    La trama. Novio plantado en el altar, Quim, encuentra consuelo en sus primos: uno testosterónico, Raúl, y otro hipocondríaco, Adrián. Plan: regresar al pueblo del veraneo adolescente, Comillas para más señas, en plenas fiestas, a por la novia de aquel entonces. El resto, hay que verlo.

    Plan 10 para el fin de semana.

  • Un puño americano en el bolsillo

    Jueves, 27 Enero 2011 0

    Alex de la Iglesia dice que se va. Y yo digo que hacía tiempo que no veía a alguien tan coherente como él.

    A la Ley Sinde no había por donde cogerla. Y tal y como me temía, los políticos pactan a hurtadillas un parche para que al engendro no se le caiga el ojo cuando sonría. Los políticos bien merecerían un escarmiento. Y que nadie se sorprenda de que pronto todos empecemos a llevar un puño americano en el bolsillo. Por si acaso.

    Alex intentó mediar y consensuar. Se dio cuenta de que el planteamiento tenía errores y trató de cambiar de opinión. ¡Oh, Dios mío! ¡Trató de cambiar de opinión! Pecado capital. Mientras, por detrás, se escribía el verdadero guion.

    Pero idiotas, a Internet no se le pueden poner puertas.

    ¡Bah, qué aburrimiento! Aborrezco una ley que no da garantías para emprender.

    En fin, que espero que Alex de la Iglesia se despache a gusto en la gala de los Goya, que aquí estaremos para citarlo y aplaudirle, como ya hiciéramos hace un año.

    Y ahora me voy a comprarme todos los DVDs de Alex.

    -Roque.

  • Reflexión: ‘Sherlock Holmes’

    Martes, 17 Agosto 2010 0

    Como tirar una moneda al aire, cara o cruz, encontrarás a quien le guste y a quien no. Como no había apostado mucho por ella, salí ganando y acabó gustándome.

    Guy Ritchie ha creado un Sherlock Holmes para el siglo XXI, más excéntrico, más extravagante y, tras repasar las novelas del Conan Doyle, más original que nunca. Y es que habíamos visto Sherlocks buenos, malos, regulares, pero estaba convencido de que Robert Downey Jr. no dejaría indiferente a nadie. A pesar de que no es santo de mi devoción, me atrevería a asegurar que él es el máximo responsable de esta película, una entretenida propuesta para una noche de verano, sin duda. Se trata de tumbarse y dejarse llevar por Robert Downey Jr. y Jude Law, Sherlock y Watson, unos Butch Cassidy y Sundance Kid a la victoriana, a lo largo de sus dos largas horas de duración.

    Desde el planteamiento, la película está concebida para el espectáculo audiovisual, y salvo algún momento de ritmo más lento, el conjunto final funciona, especialmente cuando le sumas la original e inesperada banda sonora de Hans Zimmer a los puñetazos más dolorosos que recuerdo en una película.

    Sin duda, el más particular de todos los Sherlocks y un título más para la videoteca.

    -Roque.

  • Reflexión: ‘Alicia en el país de las maravillas’

    Sábado, 10 Julio 2010 0

    Mal llamada Alicia en el país de las maravillas.

    Decepcionado. Esa es la palabra que mejor define el estado en el que acabé. Decepcionado y agotado, por esforzarme durante toda la película para que me gustase y no conseguirlo. Yo sólo quería ver una película sobre el libro de mi infancia, ¿era pedir demasiado?

    Decepcionado, porque adoro a Tim Burton y se me escapan las oscuras razones que le han llevado a esta distorsión de la Alicia que habita en los libros y en el subconsciente del público: la trama está distorsionada, para lucimiento de Depp, y balbucea en un sentido y en otro sin definirse claramente en ningún momento, con una batalla final más propia de Dragones y Mazmorras que del libro de Carroll. Más que un homenaje al personaje, parece una venganza: Alicia queda vulgarmente eclipsada por un Sombrero Loco, humanizado, psicoanalizado y, a la postre, absurdo.

    Eso sí, bravo por la puesta en escena. ¡Que arda Pandora! Y bravo por Danny Elfman, que sale dando la cara con una partitura prodigiosa y memorable. En Spotify podréis comprobarlo si no lo habéis hecho ya.

    En definitiva, decepcionado, porque lamentablemente no ha dejado poso. En mí, claro, porque lo que es en taquilla, aún andan contando los fajos, que no son pocos. Eso sí, buena noticia para futuros directores: la película de Alicia en el país de la maravillas siguen sin estar hecha.

    -Roque.