• Conservar la experiencia

    miércoles, 17 diciembre 2014 2

    Tú te sentías atraído por él. Atraído por su juventud, por su talento y por la bochornosa perspectiva de formar parte de la película Cats. ¿Incluiste eso en tu artículo del Times? Y nosotros lo convertimos en una anécdota para contarla en sociedad como estamos haciendo ahora, pero fue una experiencia ¡Yo no voy a convertirlo en una anécdota! ¿Cómo podemos evitar que eso nos ocurra? ¿Cómo podemos acoplarlo a nuestras vidas sin convertirlo en una anécdota? Cuando ya ninguno tenga dientes en la boca seguirán rumiando esta historia: «¿Recuerdas aquella vez que un impostor se metió en nuestras vidas?, cuéntales la historia de ese chico». Y nos convertiremos en máquinas que no dejarán de escupir estas anécdotas, ¡pero fue una experiencia!

    ¿Cómo conservar la experiencia?

    –Stockard Channing en Seis grados de separación

  • El turno de ‘El turno de noche’

    viernes, 12 diciembre 2014 1

    El martes 16 de diciembre a las 19:30 se proyectará El turno de noche, mi último cortometraje, en la sala Berlanga de Madrid. La proyección se enmarca dentro de la Noche de estrenos que organizar la Plataforma Nuevos Realizadores y que cuenta en esta ocasión con cuatro cortometrajes.

    Estoy especialmente orgulloso de este cortometraje, basado en un texto escrito por mi buena amiga Tina Olivares, titulado El psicópata integrado. Lo descubrí casi por casualidad una noche en Microteatro, en Madrid, estaba protagonizado por los que más tarde serían los actores del corto, Gerard Mínguez y Natalia Erice, y de los que me confieso devoto admirador. También aporta un granito de arena muy importante Diego Losada, periodista y actual presentador del telediario matinal de televisión española. El excelente trabajo con el blanco y negro es obra de Miguel Angel Caparrós, un verdadero mago de la luz, y a cargo de la cámara mi viejo amigo Antonio Merino. José Ángel Serna, con el que adoro trabajar, se ha encargado de la dirección artística de la película. Por último, el gran Jay Vincent aceptó el encargo de componer la partitura de la banda sonora.

    Con un equipo sí es difícil no acertar.

    Me ilusiona profundamente que El turno de noche al fin tenga su proyección en la capital después de haber pasado ya por varios festivales. Será este su estreno en la ciudad y la ocasión para pasar un rato con compañeros y amigos. Observo además que el cortometraje que sigue al nuestro, Cambio de sentido, está protagonizada por Rikar Gil, actor al que admiro, y con el que he tenido la suerte de trabajar en uno de los trabajos que más lejos me ha llevado: Se vende perro que habla, 10 euros.

    La Plataforma Nuevos Realizadores, de la cual soy socio, es una asociación de cineastas cuyo objetivo es crear un espacio para nuevos realizadores, además de la proyección y fomento de sus obras. Asociaciones de este tipo son indispensables hoy día para estar en contacto con otros cineastas y crear sinergias entre nosotros.

     

  • Reflexión: ‘Exodus, dioses y reyes’

    martes, 9 diciembre 2014 1

    Cuando con apenas nueve o diez años vi «Los diez mandamientos» protagonizada por Charlton Heston, no tuve la sensación de haber visto una película de cine religioso, sino más bien una de ciencia-ficción. Desde entonces el clásico de Cecil B. De Mille ha formado parte del catálogo de mis películas de infancia más queridas, como ya os he contado en más de una ocasión, así que por tanto no podía faltar a la cita a la que nos había emplazado Ridley Scott con Exodus.

    Lo único épico que viví durante la película fue mi enorme decepción. Cristian Bale interpreta al más antipático de los moiseses, llegando incluso uno a empatizar con los egipcios y cruzar los dedos para que por una vez el final la historia diese un vuelco inesperado en favor de ellos. El papel de Cristian Bale, en cualquier caso, no difiere mucho del de Batman, ya que apenas cambian algunas líneas de texto.

    Scott ha querido jugar a reescribir la épica historia bíblica, pero conforme avanza se descubre incapaz de escapar de la trampa en la que él mismo se ha metido. La película chirría por todas partes, en ocasiones es dolorosamente lenta, confusa y frustrante. Después de todo no alcanzo a comprender cuál era el verdadero propósito del director cuando se planteó hacer esta película. No sé si pretendía con esta adaptación darle un aire de credibilidad a la epopeya, aunque desde luego si ese era su propósito, dista mucho de haberlo conseguirlo.

    Brilla, eso sí, la partitura de Alberto Iglesias, épica y muy equilibrada.

    Lástima de película.

  • Lo que deberías saber sobre los festivales de cine

    sábado, 6 diciembre 2014 2

    He participado en festivales de cine durante más de 10 años y he presentado mi trabajo en ellos. He sido seleccionado en festivales de todo tipo: grandes, pequeños, nacionales, internacionales, locales… los festivales son un eslabón indispensable en la cadena de distribución. Es la única manera de que tu trabajo sea avalado por la crítica y el gran público y de que una distribuidora se fije en ti. También es el lugar perfecto para mantenerse en contacto con la industria, con los colegas. Son el punto de encuentro ideal para conocer a gente vinculada al cine como tú y para generar sinergias. También te dan la oportunidad de entrar en contacto directo con tu público, conocer su opinión de primera mano y escucharla. Por lo tanto, los festivales de cine no sólo son una herramienta necesaria e imprescindible para la distribución de una película, sino que también pueden convertirse en una experiencia extremadamente positiva para el cineasta. Los festivales de cine son en sí mismos el festival de cine, donde queda claro quién hace las películas, para qué y quién las hace.

    Pero cuidado, lo que debería ser una experiencia positiva a veces puede convertirse en una pesadilla.

    En los últimos años el número de festivales de cine ha aumentado exponencialmente. Cada ciudad, cada pueblo, cada asociación quiere tener su propio festival, lo que no está mal en sí mismo, sino todo lo contrario, ya que las ventanas de exposición y las posibilidades de participación se multiplican. Pero hay que señalar que la creación y organización de un festival de cine conlleva una serie de responsabilidades. Sabemos que muchos festivales tienen subvenciones y contribuciones de patrocinadores que los convierten en un negocio de por sí, dejando en segundo plano la verdadera misión que debe cumplir un festival de cine: celebrar el séptimo arte.

    Lamentablemente, también ha aumentado el número de falsos festivales que nunca se celebran o, peor aún, que no cumplen sus promesas. Identificar estos festivales de cine no es particularmente difícil. Suelen tener períodos de inscripción muy largos, tienen nombres extravagantes que incluyen el nombre de la ciudad o el país, pero carecen de un historial de ediciones anteriores y no tienen patrocinadores importantes que apoyen su existencia. Tienden a tener cuotas de inscripción bastante altas, un elevado número de categorías de premios y suelen ser bastante opacos en cuanto a las reglas de selección de los ganadores o en la formación de los jurados. Muchos de ellos ni siquiera tienen proyecciones públicas u oficinas en las mismas ciudades donde se celebra el festival. Si eres un cineasta y estás moviendo tu película por los festivales de cine y te encuentras con uno que tiene algunas de las características anteriores, sé cauteloso e investiga un poco sobre sus antecedentes. Si tiene dudas, evita participar en él.

    También hay otros tipos de «festivales», he conocido más de uno, que sólo tienen como objetivo convertir el festival en un mero club de cine para sus vecinos. Bajo la apariencia de un festival, organizan una serie de proyecciones, muchas de ellas de películas recientes, sin otra pretensión que la de mostrarlas para hacer una especie de taquilla: sin prensa, sin industria. Pueden llamarlo un festival, pero este tipo de evento no es muy útil para el cineasta que busca una herramienta de distribución. Llámelos concursos, exhibiciones o foros de cine, o lo que quiera, pero no pervierta el nombre de festival. Festival significa celebración, fiesta, conmemoración. Es la fiesta del cine y por lo tanto los creadores, artistas y actores deben ser los primeros invitados.

    Este tipo de festivales, muy habituales en provincias, pueden ser especialmente dolorosos cuando juegan con las emociones de los cineastas. Les piden que hagan un esfuerzo, como si no hubieran hecho ya la película, para asistir a la proyección y, en el proceso, si pueden, traer a un actor de la película para añadir algo de color al evento. La mayoría de las veces le dirán que no tienen presupuesto y que no pueden pagar el transporte o el alojamiento, e incluso pueden despedir al equipo con unas cuantas tortillas y un poco de vino malo. No me refiero aquí a que tengas que entretener al equipo de una película con una cena de cinco estrellas, sino a la tomadura de pelo a la que te someten algunos festivales que a la mañana siguiente presumen de tener un presupuesto de 90.000 €.

    Muchos festivales ignoran la gran inversión de tiempo y dinero qué tienen que hacer productores y directores para poder llevar sus películas a festivales. Con las tasas de inscripción que tienen muchos de ellos –que no te garantizan que estés seleccionado–, y que oscilan entre los 20 y los 100 euros, es fácil hacerse una idea de la cantidad de dinero que uno tiene que invertir para que su película pueda participar en unos cuantos festivales. El cineasta se ve obligado a hacer una selección de los festivales a los que quiere presentarse, y cada comunicación que recibe informándole de que su película no ha sido seleccionada se convierte en una derrota que debe anotarse en la cuenta de pérdidas de la película. Hay muchas ilusiones y sacrificios detrás de cada festival al que se asiste.

    Así que las buenas intenciones no son suficientes. Las películas no se hacen sólo con buenas intenciones y para los festivales debería ser lo mismo. Llevar a cabo un evento de esta naturaleza implica una serie de responsabilidades. La primera, en relación con los cineastas y artistas, es la hospitalidad. No se puede utilizar la emoción y el entusiasmo que muchos directores y productores ponen en estos eventos para privarlos de las cortesías más básicas.

    La organización es básica para que un evento de estas características se desarrolle bien en un período de tiempo tan corto como el que suele tener. Hay festivales que por error proyectan el archivo de baja calidad que enviaste para la selección y no el HD en el que has estado trabajando durante varios días para que la película se vea gloriosa en la pantalla. Otros se olvidan de decirte que has ganado uno de los premios y te enteras por la prensa al día siguiente. Algunos premios nunca terminan de llegar… Un elemento común que han tenido los festivales mejor organizados a los que he asistido es un programa de voluntariado en el que personas de todas las edades, interesadas en el mundo del cine, destinan unas horas desinteresadamente a realizar diferentes tareas del festival. Suelen ser personas dedicadas y responsables que acaban transmitiendo su entusiasmo a todos los participantes.

    Los festivales que mejor nos han tratado no han sido los de mayor presupuesto, ni mucho menos, sino precisamente los que han hecho un esfuerzo especial por compartir unas horas con los creadores de una película o un cortometraje. En ellos nos hemos sentido mejor atendidos y el recuerdo de esa experiencia perdura inalterado en nuestra memoria.

    Afortunadamente, el trato de los actores y cineastas en la mayoría de los festivales es excelente. Cualquier director o presidente de un festival con un mínimo de sentido común sabe que el secreto de la vida de un evento de este tipo reside en su presupuesto, que en muchos casos proviene de patrocinadores privados. Para que el patrocinador sea rentable, el evento tiene que tener una cobertura mediática y eso sólo lo proporciona la prensa, que se siente atraída por el tamaño de las películas exhibidas y la posibilidad de conectar directamente con sus creadores y artistas. Por lo tanto, este ciclo debe ser respetado y cuidado año tras año, luchando para que el festival sea un punto de encuentro de actores, directores, productores, distribuidores, prensa y público año tras año.

    Si ese no es el objetivo, difícilmente puede ser llamado festival.

  • La investigación y el guion

    viernes, 28 noviembre 2014 0

    Después de unos ajetreados días en los que hemos estado colaborando activamente con el VI Festival Internacional de Cine para la Diversidad Andoenredando de Torre Pacheco, donde se ha presentado nuestra película El regreso de Elías Urquijo y se ha hecho una retrospectiva de mis trabajos, es hora de continuar con la rutina diaria.

    En este momento, entre otras cosas, me encuentro trabajando en un nuevo guión cuya trama se desarrolla en el mundo del toro. Desde que he empezado a trabajar en este texto he notado un gran rechazo por parte de muchos hacia el mundo taurino. Lo entiendo. Yo no soy antitaurino, aunque tampoco soy un aficionado, y aunque es innegable que el toreo forma parte de nuestra cultura y es una de nuestras señas de identidad característica como país y como cultura, no deja de ser un acto de muerte de un animal que juega en desventaja. Pero no cabe duda de una cosa: la tauromaquia –para bien o para mal– nos distingue y quiero reflexionar sobre ella, precisamente ahora, cuando los tiempos parecen soplar más en su contra.

    En el proceso de construcción de una trama y su escritura, cuando no puedes tirar ni de la memoria ni de la imaginación, no te queda más remedio que entregarte en la investigación, en mi caso del mundo del toro y sus profesionales. Para desarrollar la trama y los personajes de esta historia no me queda más remedio que sumergirme en un mundo desconocido. La investigación es esencial para la escritura de un guión ya que cuanto más conoces el mundo en el que te adentras, mejor puedes hacerles llegar a tus espectadores el mensaje.

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    He descubierto que el mundo del toro es un mundo muy cerrado, blindado para los que vivimos ajenos a él, pero que cuando te abre sus puertas está lleno de gente generosa, noble y con muchas ganas de ayudar. Recientemente he tenido la oportunidad de asistir a varias clases de la escuela de tauromaquia que dirige y apadrina el ex matador de toros Pepín Liria. He pasado unas jornadas muy interesantes con ellos, en las que les he visto entrenar duro, obedecer escrupulosamente las órdenes que José María, el instructor, les iba dando uno a uno, armado con mi cuaderno, la cámara de fotos y la grabadora de audio. He visto a niños con verdadera vocación trabajar duro para alcanzar el sueño de ser matador de toros, he visto a adolescentes entrenar apasionadamente para exponer su vida al peligro de colocarse frente a un animal que multiplica por diez su peso.

    En este proceso de investigación la ayuda que me está aportando mi gran amigo Miguel Angel Caparrós es imprescindible. Desde aquí quiero darle las gracias por su colaboración inestimable. También quiero agradecerle al maestro y figura Pepín Liria su paciencia respondiendo a todas mis dudas y preguntas, al maestro José María y a todos los chavales que cada semana asisten con disciplina a su cita en la plaza de toros.

  • Asumir riesgos

    sábado, 15 noviembre 2014 0

    El cine sin riesgos es como esperar un niño sin haber tenido sexo. Tienes que asumir riesgos.

    –Francis Ford Coppola