• Thoreau o cómo vivir deliberadamente

    jueves, 13 octubre 2016 8

    Me convertí en trascendentalista en un vuelo de Iberia Express a Milán. Abrí los ojos y me dije: Yo, y la señora de al lado, la azafata que le sirve el té, el carro de las bebidas, el piloto, el avión en el que nos movemos, el aire que nos sostiene, el planeta que sobrevolamos y todo lo que compone el universo, conocido y por conocer, son todos la misma cosa y todo al mismo tiempo. Y en mi alma reside todo eso.

    Lo que terminó por dar forma a ese sentimiento fueron ciertas lecturas que he estado haciendo en los últimos años y que me han llevado de una a otra, como las casillas del parchís, a un autor que no conocía: Thoreau. Mi amigo Luke Darracott, que estoy seguro que amará a Walden cuando lo lea, me dice que Thoreau se pronuncia algo así como /zorou/ y no /turó/ como he oído decir a alguien más.

    Henry David Thoreau fue un escritor estadounidense que vivió en el siglo XIX, aunque es injusto describirlo sólo como tal, ya que también fue filósofo, abolicionista, naturalista, poeta, crítico del desarrollo, recaudador de impuestos, agrimensor e historiador. Es uno de los padres de ese movimiento político y filosófico que, junto con Emerson y Whitman, llegó a llamarse trascendentalismo. Hay quienes lo llaman específicamente trascendentalismo americano para diferenciarlo de otras ramas del pensamiento.

    En 1845 Thoreau dejó su casa en Concord, Massachusetts, y fue al lago Walden donde construyó una cabaña. Allí pasó dos años jugando a la vida, porque Thoreau era un hombre empeñado en vivir deliberadamente. Como él mismo dice, enfrentarse sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si puede aprender lo que tiene que enseñarle, para que cuando esté a punto de morir no descubra entonces que no ha vivido. Thoreau no quiere vivir nada más que lapropia vida.

    Me atrae él, que pensaba que la soledad no era algo malo, al contrario, era incluso saludable. Thoreau pensaba que la compañía, incluso la mejor de todas, pronto se vuelve cansada y dañina. Quería estar solo. Estando solo era él. Nunca encontró mejor compañía que la soledad. Normalmente, decía, estamos más solos cuando nos encontramos con otros que cuando nos quedamos en casa. Incluso la naturaleza florece en soledad, lejos de las ciudades, la naturaleza no nos necesita.

    Tenía razón. La compañía suele ser de mala calidad. Nos reunimos demasiado a menudo, sin tiempo para adquirir un nuevo valor para nosotros o para contribuir a los demás. El hombre crece y se hace fuerte en la soledad, y sólo entonces vale la pena que comparta sus dones con los demás. Un hombre que piensa o trabaja siempre está solo. No se trata de distanciarse de la sociedad, Thoreau no era un ermitaño, la soledad no se mide en millas. Aprendamos a estar solos.

    Gracias a Thoreau, he empezado a despertar con el sol, esa fuente de energía, para apreciar las mañanas. No pierdas tu tiempo de la mañana. Me ha enseñado a valorar la sinceridad, la verdad, la sencillez, la fe y la inocencia. Thoreau aprendió a sembrar y cultivar estas virtudes en el tiempo que pasó en su pequeña cabaña junto al lago Walden. «Walden, ¿eres tú?» preguntó en su sereno diálogo interior. Thoreau se encontró a sí mismo junto a esas aguas.

    El viejo odiaba a los que idolatraban el dinero. Era reacio a creer que todo tenía un precio. Pero sus palabras cayeron en oídos sordos. Nadie en los Estados Unidos parece haber aprendido nada de alguien que profetizó el más salvaje de los capitalismos. Nada crece en las granjas de aquellos que sólo piensan en el dinero: sus campos no dan cosecha, sus prados no dan flores, sus árboles no dan frutos, sólo dólares. Hablaba de hombres capaces de trocear el paisaje y venderlo en los mercados. Vender a Dios si es necesario.

    De él he aprendido que lo que realmente se endurece con el tiempo son los clichés, que el ingenio es la pólvora del alma, pero que para la mayoría de los hombres el ingenio es algo extraño. Thoreau era a veces positivamente negativo y a veces negativamente positivo. Escribía para personas que no estaban felices con la vida, pero que esperaban mejorarla. Escribía para los aparentemente ricos, pero que no habían hecho nada más que acumular cosas inútiles.

    Con Thoreau aprendes a valorar la naturaleza, a querer escapar de las ciudades, ciudades construidas unas sobre otras, cuyos materiales son ruinas, cuyos jardines son cementerios. Ciudades de tierra desnuda y maldita. Buscaba un mundo lejos de ellas, un mundo tan infinito y puro como el profundo estanque de Walden. Amaba su adorada América, admiraba sus cielos infinitamente más altos y azules; el aire, más puro; el frío, más intenso; la luna, más grande; las estrellas, más brillantes; el trueno, más sonoro; el relámpago, más vivo; el viento, más poderoso; la lluvia, más fuerte; las montañas, más altas; los ríos, más largos; los bosques, más grandes; las llanuras, más extensas. Su América.

    Leer a Thoreau es algo natural, en sus páginas encuentro algo inesperado, hermoso, perfecto. Percibo el genio, se hace visible. Es su pensamiento salvaje el que me atrae. El animal salvaje es más hermoso que el doméstico.

    Ahora que he aprendido a pronunciar su nombre, recuerdo una anécdota que leí en sus páginas. Thoreau decía que los indios americanos no recibieron sus nombres desde el principio, pero que cada uno tenía que ganárselo y que el nombre era su fama. ¿Nos hemos ganado nuestro nombre y nuestra fama? ¿O sólo lo paseamos por ahí para consolarnos? Gánate el nombre y la fama.

    El viejo maestro lo hizo.

  • Los primeros pasos de «Finding Little Italy»

    Buenas noticias. «Finding Little Italy» comienza su andadura por las televisiones y lo hace a lo grande en países como Canadá, España o Italia, o tan remotos como Filipinas (¡!). Y más países están por venir. Creímos en un proyecto y ya es una realidad que se consume en todo el mundo. Cuando hace un par de años nos poníamos a garabatear en un papel lo que pensábamos era una buena idea para un programa de televisión, llenándola de contenido y dándole forma, no imaginábamos que acabaría viéndose por todo el planeta… así nació nuestro programa. Queríamos redescubrir Italia, destino turístico por excelencia, pero lejos de los tópicos turísticos, lejos de los flashes de las cámaras de fotos, autobuses, chanclas y riñoneras que han plagado las grandes urbes italianas como Roma, Florencia o Venecia. La verdadera Italia ya no está ahí, está un poco más escondida, como protegiéndose de toda esa invasión despiadada de turistas. Decidimos salir a buscarla: ese es nuestro programa.

    El camino que hemos andado es largo: desde que hicimos el piloto a finales de 2013 hasta poder escribir estas líneas va un proceso que exige mucha constancia, paciencia y esfuerzo. Un rodaje complicado, especialmente por el mal tiempo que nos acompañó durante muchos días, pero que no pudo con nuestras ganas y buen humor, y unos niveles de calidad altísimos que nos habíamos autoimpuesto y que nos dieron más de un quebradero de cabeza. No fue hasta 2015 cuando realmente nos pusimos a producir la serie de forma definitiva, cuando ya habíamos contado con el apoyo de una gran distribuidora como Off the fence y de algunas marcas como Moleskine que respaldaban y avalaban nuestro proyecto. Ahora el resultado habla por sí mismo: una gozada de imágenes, espectaculares de verdad, y un contenido de calidad, rico, divertido, entretenido, presentado por Luke Darracott, que ama lo que hace y eso se percibe en cada plano, en cada lugar que descubre, en cada episodio.

    Lo escuché una vez sobre el cine, pero creo que se puede hacer extensible a cualquier tipo de expresión audiovisual: producir es como tratar de escribir una novela con un lápiz que pesa una tonelada. No se puede hacer en solitario, necesitas un equipo, y rodearte de los mejores es siempre la mayor seguridad de que llegarás al final cumpliendo los objetivos, conseguir que aquellos garabatos en un papel se acaben convirtiendo en el programa de televisión que habías soñado.

    Larga vida a «Finding Little Italy». Iremos informando de los nuevos territorios donde se siga distribuyendo la serie. Pronto echaremos a andar otra vez rodando nuevos episodios. ¿Qué nuevas aventuras nos esperan en el sur de la vieja Italia?

  • Ya disponible «El regreso de Elías Urquijo»

    Desde hace unos días ya está disponible para su visionado online nuestra película «El regreso de Elías Urquijo» o «The return of Elias Urquijo», como se llama en su título original. Hemos escogido la plataforma Vimeo para que nuestra pequeña criatura dé sus primeros pasos por la red. Vimeo te permite el visionado online, en streaming, con descarga y en cualquier tipo de dispositivo: ordenadores, dispositivos móviles (Android/iOS/Windows), televisiones (Apple TV/Roku/Google TV/Xbox Live), y la mayoría de plataformas de televisión inteligente (Samsung/Panasonic/Phillips).

    Para ver la película pulsa aquí.

    Y si no conoces la película, esto dijo de ella en su día el Festival de Islantilla:

    Una coproducción hispano francesa. Bajo el sello de Cuarto Creciente Producciones nos dejamos llevar por la dirección y el guión de Roque Madrid y la muy inquietante historia que nos propone. Una vieja y solitaria casa junto al Mediterráneo, una joven pareja y un enimágtico escritor de cuentos infantiles Elías Urquijo, el mejor amigo de él y una peligrosa tentación para ella. Apoyado casi en su totalidad por tres actores con magia: Coralie Audret, Xavier Laffite y Pierre Kiwitt. Narrada con una maravillosa banda sonora de fondo, obra de gran calidad de Jay Vicent. Su música es gran parte del alma de esta película. El austero decorado también contribuye al climax de suspense que la cinta necesita. Y la fotografía hace el resto. Todo perfectamente orquestado por Roque Madrid. Emociones, suspense, algún que otro alarido de terror y por supuesto mucho amor como motor principal de la historia. Una película hecha para emocionar y quedarse dentro del espectador.

  • Retrospectiva y buena música

    El Festival Internacional de Cine para la Diversidad Andoenredando que cada año se realiza en mi pueblo natal Torre Pacheco (Murcia) me honra este año con una retrospectiva de mis trabajos. Durante el festival se proyectarán los dos largometrajes que he realizado: El regreso de Elías Urquijo (que además va a ser el film de inauguración del festival) y Escóndete. Además se van a proyectar los cortometrajes Se vende perro que habla, 10 euros, Holden, The blue dress y El turno de noche. Para mí no es solamente una alegría inmensa que mis trabajos se proyecten allí, sino que además es una ocasión única para reencontrarme con mi gente y saludarlos.

    El regreso de Elías Urquijo se va a proyectar el próximo día 6 de noviembre a las 20 horas y, como he dicho, supone la inauguración del festival. Además recientemente la banda sonora de la película, compuesta por mi buen amigo Jay Vincent, ha sido galardonada con el Premio a Mejor Banda Sonora en el Festival Internacional de Cine de Islantilla. Desde aquí le mando un abrazo grande a Jay que ya anda liado con sus últimos trabajos para la película Lego o la ceremonia de entrega de los Globos de Oro. Un grande. La banda sonora de mi último cortometraje, El turno de noche, también es un trabajo de Jay Vincent.

    Escóndete, que se proyecta el día 9 junto al resto de cortometrajes, también estrenaba  este año pasado banda sonora de la mano de David Butterfield, colaborador de Jay, que en este caso actuó como productor ejecutivo y que ha realizado un trabajo excelente. David ha conseguido con su banda sonora capturar magistralmente la angustia y la oscuridad de la historia de los cuatro jóvenes atrapados.

    Las colaboraciones con estos dos artistas han supuesto un verdadero ascenso a la primera división de las bandas sonoras, además de haber conocido a dos grandes artistas y amigos. Entre mis planes para los próximos meses ambos está seguir colaborando con ambos, pero ya hablaremos de ello en su momento.

     

  • Siempre hay un precio que pagar

    miércoles, 28 mayo 2014 0

    Cuánto me alegro de haber sido niño cuando aún no existía internet y los personajes de mis series favoritas cantaban esto:

    No sabrás cómo es hasta probar,
    no sabrás reír hasta llorar,
    no podrás estar de vuelta si no vas,
    mejor se aprecia todo al faltar.

    Yo siempre viví para soñar,
    yo pensé: «que fácil ser feliz»,
    pero cómo iba a imaginar
    que siempre hay un precio que pagar.

    Fragmento de una de la canciones del episodio 30 de la serie infantil Fraggle Rock, producida por Jim Henson.

  • El día de Lovecraft

    jueves, 13 marzo 2014 0

    Uno de los festivales con más proyección de la escena cinematográfica de la capital es La Mano Film Fest, un festival dedicado al universo del cine de terror y el thriller y en cuya programación tuvimos el placer de participar el año pasado con nuestra película Escóndete. Pues bien, los chicos del festival organizan este sábado 15 de Marzo «el día de Lovecraft» desde las 10:00 de la mañana hasta las 10:00 de la mañana del domingo. 24 horas llenas de cine, conferencias, concursos, talleres, degustación de postres, música, ilustraciones, fotografía… Sin duda el mejor homenaje al escritor de terror por antonomasia que cualquier amante del género podría dedicarle al maestro. Yo no me lo perdería.

    Más información en la página de La Mano Fest.